Oración al Santo niño de Atocha para pedir protección

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Oración al Santo niño de Atocha. El Santo Niño es el nombre que se le da cariñosamente a la estatua del Niño Jesús. Representa al infante Jesucristo. En muchos lugares del mundo existen estatuas del Santo Niño que atraen a millones de peregrinos que van a adorar a Jesús en la forma de un pequeño infante. Las estatuas más famosas del Santo Niño son la del Santo Niño de Atocha, el Santo Niño de Praga y el Santo Niño de Cebú.

Oración al santo niño de Atocha para pedir protección

Sapientísimo niño Jesús de atocha, general protector de todos los hombres, general amparo de los desvalidos, médico divino de cualquier enfermedad.

Oración al santo niño de Atocha para pedir protecciónPoderosísimo niño, te saludo, te alabo en este día y te ofrezco estos tres padrenuestros, 3 avemarías y una gloria, en memoria de aquella jornada que hiciste, encarnado en las purísimas entrañas de tu amabilísima madre, desde aquella ciudad santa de Jerusalén hasta llegar a belén.

Por dichos recuerdos que hago en este día, te pido me concedas lo que suplico,
para lo cual presento estos méritos, y los acompaño con los del coro de los querubines y serafines, que están adornados de sabiduría, por los cuales espero.

(Aquí haces la petición)

Niño de atocha, feliz despacho en lo que te ruego y pretendo, y estoy cierto que no saldré desconsolado de ti, y lograré una buena muerte, para llegar a acompañarte en el belén de la gloria.

Amén.

Se rezan tres padrenuestros, tres avemarías y gloria

El Santo Niño de Atocha, su historia se remonta al siglo XIII en Atocha (Madrid, España), durante la ocupación musulmana. Cuando Madrid cayó en manos de los invasores, éstos tomaron prisioneros a los hombres. Los niños eran encargados de llevar agua y comida a los prisioneros. Las mujeres le rezaron a Nuestra Señora de Atocha, pidiéndole que ayudara a los hombres. Esta advocación a la Virgen María, que tiene un niño Jesús en los brazos, fue lo que dio paso a la nueva creencia de ese entonces.

Cada vez que iban a rezar, las mujeres notaban que el niño en brazos de la virgen tenía los zapatitos sucios. Se los cambiaban, y al otro día lo encontraban con los zapatos sucios una vez más. La gente de Atocha llegó a la conclusión de que el niño desconocido que ayudaba a los prisioneros era el infante Jesús, a quien su madre había enviado a salvarlos.

Con esto, muy pronto, se comenzó a regar la voz de que un niño pequeño estaba llevando agua y comida a los prisioneros, de ahí que es venerado.

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