Un escudo de protección ante la maldad La Medalla Milagrosa

Un escudo de protección ante la maldad La Medalla Milagrosa

Un escudo de protección ante la maldad La Medalla Milagrosa. Oh Medalla de María Milagrosa, protégeme contra la maldad y sé mi escudo ante cualquier mal. Que mi ser físico y espiritual estén unidos a ti a través de tu medalla, Madre Milagrosa.

Que tu santa medalla me libere de peligros y me proteja de enfermedades, pestes y virus. Al invocar tu plegaria santa: «Oh María concebida sin pecado, ruega por nosotros que acudimos a Ti», que yo, mi familia y estemos protegidos.Un escudo de protección ante la maldad La Medalla Milagrosa

Oh Medalla Milagrosa, protege mi hogar y mis bienes materiales de desastres naturales. Protege mi vida espiritual y todo mi ser; cúbreme, Madre mía, con el escudo protector de tu medalla. Bendito aquel que la lleva puesta.

Como una coraza en su cuerpo y alma, porque tu protección estará con él día y noche. Gracias, Madre mía, por tu coraza espiritual que aleja de mí al espíritu del mal. Oh Medalla de María Milagrosa, cuídame.

Te pido que en momentos de peligro, cúrame de enfermedades, defiéndeme del enemigo de mi alma. Protege mi hogar y mis bienes materiales de desastres naturales e imprevistos. Que la luz de tu Medalla Milagrosa me guíe.

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan hermosa belleza. A ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco mi alma, Pongo mi corazón a tus pies, bendita María, para que lo ofrezcas a Jesús.

Amén.

Reza dos Avemarías y un credo

Ora con fe y confianza, sabiendo que todo será como se dice en esta oración a nuestra Virgen Santísima. Después de terminar la oración, olvídala y continúa con tus actividades diarias, sin presiones emocionales. Es recomendable rezar por las noches antes de dormir y al despertar, pero de manera relajada.

La Virgen Milagrosa es otro nombre que se le da a la Inmaculada Concepción de la Virgen María, su imagen se plasmó en una medalla que se diseñó siguiendo las instrucciones que la propia Virgen María le encomendó a la hermana Santa Catalina Labouré de Francia.

La Virgen María le encargó a Catalina que hiciera acuñar esta medalla según la visión que se le había manifestado, y le aseguró que los que usaran esta medalla recibirán gracias y favores. De igual forma, se creó la oración teniendo en mente la medalla milagrosa, surte el mismo efecto.

Las medallas comenzaron a acuñarse y a distribuirse en París y de inmediato las bendiciones comenzaron, salud, paz, prosperidad, por lo que la misma gente comenzó a llamarle la “Medalla de la Milagrosa”. Esta medalla es un testimonio de confianza y de fe en el poder de la oración a Dios y a los santos.

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